Dejé a mis chicos solos, pero bien acompañados por ellos mismos. ¡No veáis como se lo pasan juntos!

Corren detrás de un balón. No podía ser de otra manera.
Mientras tanto yo aproveché para hablar, abrazar, ver, opinar y ayudar a elegir.
Hay momentos en los que hay que estar y este era uno de ellos.

Lucía, mi sobrina favorita, se levantó pronto por la mañana para decidir lo que iba a ponerse para tan importante evento.
Mi hermana se la encontró así de elegante antes de salir de casa y durante toda la mañana se tomó muy en serio su tarea de estirar las colas de todos los vestidos.
Nos lo pasamos pipa, la verdad. A veces da mucha rabia estar tan lejos de las personas que quieres. Lo bueno es que todos estos pequeños momentos se disfrutan mucho más intensamente.
Estas son mis chicas. Nunca ese espejo dio tanto juego como el otro día.
El domingo, a mi vuelta, comprobé que mis chicos habían aprovechado mucho el fin de semana. Sobre todo para eso, para cosas de chicos.



